Latinoamérica representa uno de los mercados fintech de mayor crecimiento global debido a su alta adopción móvil y niveles históricos de subbancarización. Millones de usuarios acceden por primera vez a servicios financieros mediante plataformas digitales.
Sin embargo, el ecosistema entra en una fase de madurez. Reguladores regionales avanzan hacia marcos normativos más estrictos, obligando a las empresas a fortalecer cumplimiento, seguridad y transparencia operativa.
Las fintech evolucionan hacia modelos de infraestructura financiera: APIs abiertas, interoperabilidad bancaria y sistemas capaces de procesar grandes volúmenes transaccionales en múltiples países.
El crecimiento del comercio electrónico transfronterizo impulsa soluciones de pago capaces de operar monedas distintas y marcos regulatorios complejos.
El éxito en 2026 dependerá menos de la disrupción y más de la capacidad de escalar con estabilidad.