El liderazgo empresarial global atraviesa una transición marcada por transformación tecnológica, volatilidad económica y cambios culturales acelerados.
Los líderes más influyentes ya no operan únicamente dentro de sus industrias; participan en ecosistemas donde convergen inversión, innovación y networking estratégico.
El acceso a información ha democratizado oportunidades, pero también ha elevado la competencia. La diferenciación ahora proviene de visión, capacidad de ejecución y construcción de comunidad.
Los empresarios que marcarán 2026 serán aquellos capaces de anticipar tendencias, crear alianzas y generar impacto económico sostenido.
El liderazgo moderno se mide por la capacidad de construir futuro, no solo resultados inmediatos.